El poder de la poesía

A mucha gente no le gusta la poesía. La siente ajena, a menudo difícil y a veces también (y francamente) ajena a su sensibilidad. Pero quizá valdría la pena tomar en cuenta que todos consumimos poesía cotidianamente en forma de música y, más específicamente, de canciones.

Estudios recientes –del Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York y el Instituto Max Planck para Estética Empírica de Alemania– señalan que ciertos factores provocan que determinados poemas nos gusten más que otros, aun considerando que cada quien tiene gustos distintos.

Utilizando dos estructuras poéticas diferentes, el haikú oriental y el soneto occidental, los investigadores descubrieron que las imágenes más vívidas son el factor principal para que nos agrade un poema, mientras que su carga emocional es el siguiente elemento al que le damos un valor destacado.

Por su parte, la musicalidad de la poesía, que suele actuar sin que nos demos cuenta, es uno de sus aspectos más eficaces.

Por último, podemos afirmar que los poemas que nos fascinan tienen la capacidad de hacernos ver el mundo de una manera distinta a como lo hacíamos antes.

 

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