Maravillas del universo: el agua

El agua que cae del cielo, y cuyo trayecto dulce comienza en las montañas, es la fuente primigenia de la vida. Más del 97% de ella se mece en los océanos y mares en forma de agua salada. Solo 2.5% del agua que existe sobre la Tierra es dulce.

De esta, 30% está en los suelos húmedos y los acuíferos profundos, y 1% se escurre por cuencas hidrográficas en forma de arroyos y ríos, para llegar a lagos, lagunas y otros cuerpos superficiales.

 

También en los organismos vivos, su presencia es fundamental: están formados por agua en más del 50%. En el caso de los humanos, la proporción es superior al 60%.

Sus misterios son insondables: el agua es la sustancia más versátil del universo, sus moléculas son difíciles de romper, es un gran solvente y tan solo en los océanos proporciona el hábitat para casi un millón de especies, según cálculos aproximados. ¿Te has puesto a pensar que, si el agua no pudiera permanecer en su forma líquida, no existiría la vida como la conocemos?

Además de regular la temperatura en el planeta, estabiliza la del cuerpo de los seres vivos, llevando nutrientes y oxígeno a las células, protegiendo órganos y tejidos y removiendo desechos. Por ello es tan descabellado que algunas personas apenas la consuman, porque no es sustituible por otros líquidos. El agua es la esencia para la química de la vida, así que una persona debe consumir dos litros diariamente. A lo largo de su vida, deberá acumular más de 75 mil litros.

Moléculas vivaces

Desde el punto de vista químico, el agua es uno de los compuestos más comunes y misteriosos a la vez. Disuelve más sustancias que cualquier otro líquido; almacena gran cantidad de energía, y se requiere mucha energía para calentarla. Si se enfría, comienza a congelarse a los cero grados, pero en ese estado es menos densa que en su versión líquida. Es el único material sólido que flota sobre su estado acuoso.

La molécula del agua es bipolar (tiene carga positiva y negativa): está formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Por su polaridad, se integra fácilmente con otras moléculas similares, formando redes altamente estructuradas y fuertes.

Los enlaces entre sus átomos de hidrógeno son relativamente débiles, así que se hacen y deshacen constantemente. Esto propicia que el agua se adhiera fácilmente y, así, se conecte de manera simple con lo que la rodea. Por ello, cuando tocas una superficie plana, como una mesa, lo que sucede en realidad es que el agua que cubre tus dedos está tocando las moléculas de agua que se acumulan en la superficie de dicha mesa. De esta forma, está presente en todo lo que hacemos los seres vivos a cada instante.

DATOS FASCINANTES

Hace tiempo pasaron los días en que podíamos consumir agua sin preocuparnos demasiado. Hoy, más de 1,100 millones de personas carecen de acceso directo a fuentes de agua potable, y hay estudios que sugieren que para 2025 más de dos terceras partes de la humanidad padecerán por falta del líquido vital. Ante esta escasez inminente, es necesario que la cuidemos como nunca.

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Fuentes:

Planeta azul, sitio web

Junta Municipal de agua potable y alcantarillado de Mazatlán, México

Podcast In Our Time de la BBC

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