¿El humor es contagioso?

A Juan le llamaba la atención que su novia, Patricia, podía llegar a una reunión de amigos en perfecto buen humor y luego ponerse de malas en tan solo unos minutos. Ya lo habían platicado varias veces. Ella estaba de acuerdo en que así le sucedía, pero no podía definir bien por qué. De hecho, le comentaba que lo mismo le podía pasar con las personas más cercanas en el trabajo o cuando iba de compras con alguna amiga.

Un día, mientras cenaban, Patricia le soltó lo siguiente:
–Creo que ya sé lo que me pasa. Acabo de enterarme de un estudio que indica que nos podemos poner de buen o mal humor, dependiendo del ánimo que prive entre las amistades que nos rodean en ciertos momentos. Lo llevaron a cabo en la Universidad de Warwick, en Inglaterra.

El estudio, realizado entre adolescentes y adultos jóvenes, se aplicó sobre todo a las redes de amigos que cada persona tenía. Sus resultados indican que ciertos cambios de temperamento pueden ocurrir entre esos grupos, en los que detectaron signos como sensaciones de desamparo y falta de interés.

–Todo parece indicar que el humor se extiende de persona a persona, como un contagio social. Nuestros estados emocionales parecen responder, más de lo que nos imaginamos, a las manifestaciones sociales de quienes nos rodean, especialmente si nos atan con ellas lazos afectivos más o menos profundos.

Hace tiempo que Patricia llegó a la madurez, pero lo que más le llamó la atención es que estos estudios pueden ayudar sobre todo a los adolescentes que empiezan a sentir síntomas de depresión, pues una red de amistades sólida contribuye a manejar mejor sus emociones.

Después de que Patricia le comentó esto, Juan empezó a fijarse más en el humor de sus amigos cuando se reunía con ellos, y pronto se convenció de que, en efecto, el estado de ánimo es más contagioso de lo que pensamos, y no solo entre los adolescentes.

 

 

Categorías Destacados GNP cerca de ti