¿Es real el efecto Mozart?

La historia, al parecer, comenzó hace casi 30 años, cuando el otorrinolaringólogo francés Alfred Tomatis escribió un libro titulado Pourquoi Mozart? (¿Por qué Mozart?). Fue esta la primera vez que alguien afirmó que la música de Wolfgang Amadeus Mozart podía tener efectos terapéuticos en el cerebro; es decir, que ayudaba a desarrollarlo.

Los verdaderos efectos de la música

Estudios posteriores no han podido demostrar que sea cierto o no que la música de Mozart en especial, u otra,

aumenten el cociente intelectual ni que los fetos que la escuchan nazcan más inteligentes. Sin embargo, no hay duda de que vale la pena que las mujeres embarazadas pongan música a sus hijos, en especial música clásica y las creaciones de Mozart.

La música en general produce una activación cerebral, y a veces reacciones de euforia. La ciencia relaciona estos dos efectos con la mejora de funciones cognitivas a corto plazo.

Otros investigadores explican que no es absurdo pensar que, si escuchamos a un genio, algo de ese genio va a quedar en nosotros. Las mejores obras de arte tienen un impacto mucho más profundo en nuestras vidas que las intrascendentes.

También es posible que los niños reciban un efecto notable en el bienestar emocional y el desarrollo cognitivo con la práctica de un instrumento musical, pues esto los motiva y estimula intelectualmente.

Más allá del éxito de sus libros, en la visión de Campbell la música no es solo una experiencia estética gratificante, sino un puente hacia una vida más creativa, saludable y llena de gozo.

Un estudio, difundido por la revista Psicología y mente y firmado por el sicólogo barcelonés Bertrand Regader, explica que la música puede alterar nuestra conducta. Sin embargo, destaca tres efectos muy atractivos para que nos acerquemos a ella:

 

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